Historia, Siglo XVIII

Ostracismo en Nueva España

El destierro de personas a Manila y su reclutamiento en regimientos fijos en aquellos dominios fue una práctica común en el Imperio Español. Homicidio, robo, estupor, desertar de las milicias locales, ser ociosos, vagos o haber renunciado a un oficio y deambular por las calles eran algunos de los motivos que provocaban el destierro.

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Referencia

Desde el siglo XVII se emitieron distintas normativas que contemplaban el destierro como castigo a estos infractores, sin embargo, la historiografía coincide en que esta práctica se intensificó a finales del siglo XVIII. Nueva España enviaba a muchos infractores pero también desde la península ibérica se remitían infractores para que cumplieran sus sentencias en Filipinas.

Estos casos son muy variados por lo que contarlos todos sería una tarea muy difícil. No obstante, les presentamos un caso que el virrey marqués de Branciforte reportó en 1795 (AGN, correspondencia de virreyes, volumen 180, 1a serie, foja 176).

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Carta que envió el virrey Branciforte a Diego de Guardoqui explicando la situación

En abril de 1795 el entonces virrey Branciforte escribió al Secretario del Consejo de Estado, Diego Guardoqui, para informar sobre el caso de dos reos que meses atrás fueron enviados a Nueva España para que fueran remitidos a las Filipinas en el buque de Manila. Ambos reos tuvieron que ser encerrados en la Real Cárcel de la Corte debido a que no había navíos próximos a salir.

Cuando por fin llegaron noticias sobre la eventual salida del navío los presos fueron enviados al puerto de Acapulco para embarcarse lo más pronto posible. Sin embargo, durante el trayecto uno de ellos, Miguel Romero, logró escapar de sus custodios y se ocultó cerca de Otumba. Para evitar ser capturado, Miguel Romero asesinó a un indígena e hirió de gravedad a otros dos, situación que provocó alarma entre las autoridades de la jurisdicción.

En su carta el virrey Branciforte informaba que lograron capturar al  prófugo y el caso se llevó ante la sala del crimen de la Audiencia de México, donde se determinó sentenciarlo a pena de muerte.

 

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Fragmento en que Branciforte comunica la sentencia dictada por la Sala del Crimen

Este caso es un reflejo de lo difícil que resultaba para estas personas aceptar que su futuro sería en Manila, lejos de todo lo que conocían. Por ello sus acciones, con tal de librarse de ese destino, llegaban a ser extremas. Para profundizar en la vida de estas personas les recomendamos este artículo de Yoer Javier Castaño Pareja.

 

 

 

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