Para nuestro 10° video del curso práctico de Paleografia Novohispana les traemos otra ronda de trabajo sobre abreviaturas.
Para este video recurrimos a un documento que hace años nos dio muchos problemas: un juicio que ocurrió en 1569 en Osorno, Chile. En el video tratamos solamente una parte del proceso, pero si quieres profundizar en lo que ocurrió te dejamos algunas fojas más para que practiques tus habilidades.
En una entrega más de nuestro curso de paleografía novohispana, les proponemos revisar una pequeña parte de un juicio.
Este proceso fue promovido por María Dávila en 1618 para enfrentarse a los acreedores de su esposo. La viuda exigía que se le devolvieran 20 000 pesos de oro común que eran parte de su dote y arras, como tales no podían ser embargados para pagar las deudas del difunto.
En el video te presentamos algunas palabras que surgen en la primera forja del proceso y trabajamos con una herramienta sumamente útil: el Diccionario de Autoridades.
A continuación te dejamos el resto de fojas del proceso en caso de que te intereses por la demanda completa (puedes descargarlas con clic derecho «guardar imagen como»)
Imágenes de un volumen resguardado por el Archivo General de la Nación (México), digitalizado por esta institución y colocado en su repositorio documental digital para consulta y difusión del patrimonio documental de México.
Usamos estas imágenes exclusivamente con fines educativos.
En nuestro más reciente video del curso de paleografía novohispana revisamos un juicio peculiar: Baltazar, indio tributario de Tacubaya, se enfrentó a cobradores de la Aduana de México y logró conseguir justicia.
Baltazar se identificaba como indio tributario de la zona de Tacubaya y, además, declaraba que su oficio era velero, es decir, fabricaba y vendía velas.
En 1757 los accesos a la Ciudad de México eran controlados por un sistema de garitas en los que se revisaban las mercancías que entraban y salían de la capital novohispana con tal de cobrar efectivamente el derecho de alcabala.
Los indios o naturales estaban exentos del pago de alcabala por las mercancías que ellos produjeran. En este caso, las velas de Baltazar no debían pagar el derecho ya que él las elaboraba y vendía en la demarcación de Coyoacán. Sin embargo, un día se presentó a la Aduana de México para denunciar que ciertos cobradores de Coyoacán lo amenazaron, golpearon y quitaron velas por concepto de alcabala.
El juez superintendente de la Aduana de México atendió el caso a través de su asesor y el escribano del tribunal lo que llevó a descubrir que los cobradores efectivamente habían actuado contra Baltazar. En consecuencia, el juez superintendente los reprendió, pero procedió a investigar el origen de las velas de Baltazar ya que se tenía noticia de que algunos naturales participaban en fraudes junto con grandes productores de velas.
A lo largo del proceso revisamos los testimonios de Baltazar, los cobradores y la visita del escribano de la Aduana a la casa de Baltazar donde corroboró los insumo que tenía para elaborar sus velas. Al final el superintendente reconoció los abusos que había sufrido Baltazar y le entregó una sentencia con sello Real para que pudiera vender sus velas libremente, incluso con un pequeño estimulo para los días de mayor venta: Día de Muertos y Navidad.
Si quieres ver con detalle el expediente te invitamos a revisar nuestro curso en YouTube:
Desde hace algunos meses comenzamos a subir videos a Youtube. La idea es conformar, poco a poco, un curso de paleografía novohispana para ayudar a quienes se interesen, tengan dificultades para leer documentos de la época o para despertar curiosidad.
Los videos han tenido buena recepción, pero también nos han manifestado algunas inquietudes relacionadas con la consulta de documentos digitalizados. Para atender esta situación, nuestro video más reciente del curso se concentra en el Repositorio Documental Digital del Archivo General de la Nación (México).
[Al final de esta entrada les dejamos algunos de los enlaces referidos en el video]
Les compartimos el video para que puedan acercarse a esta excelente herramienta que el AGN ha puesto a disposición.
Uno de los temas que más dolores de cabeza puede provocar es el de las abreviaturas, usadas para simplificar la vida de los escribanos aunque hoy nos pongan a pensar.
En nuestro último video del curso práctico de paleografía novohispana nos pusimos a repasar algunas abreviaturas con detalle.
Te dejamos un vistazo de las abreviaturas que revisamos en ese video y si te animas a revisarlo también te compartimos el enlace al final de esta entrada.
Yn.Fon.Destacamos las letras
Esta primera abreviatura puede leerse como información (o en su transcripción literal ynformacion)
T°
Una abreviatura de cajón en los documentos judiciales y criminales es esta: T°. Que se lee como “testigo”.
R.do
Una abreviatura que podría causar muchos problemas y fue común en el siglo XVI y constante en la letra procesal: R.do que podemos leer como “recibido”.
Preg.do
Otra muy común en los documentos judiciales y criminales por el esquema de interrogatorios a los que recurrían: preg.do que podemos leer como “preguntado”.
Esperamos que este primer vistazo a las abreviaturas te resulte de utilidad.
Recuerda que en el curso deee Youtube encuentras el video completo en el que abordamos varios casos. Puedes compartirnos inquietudes, dudas, quejas o lo que gustes en los comentarios de esta entrada o directamente en eel Youtube.
Durante los preparativos para nuestro curso práctico de paleografía (disponible en Youtube, click aquí) tuvimos que repasar algunas escrituras que conocemos bien, pero no utilizamos en nuestro día a día durante el trabajo con documentos.
Una de esas letras es la llamada cortesana que, a simple vista, puede resultar muy bonita, pero encierra algunos problemas para su lectura.
Uno de los principales problemas de esta letra son las ligaduras, simples en comparación con la letra procesal, pero importantes para entender el sentido de las oraciones.
También podemos encontrar distintas formas de escribir una misma letra, como por ejemplo las «g» y abreviaturas que en muchos casos nos desafían para entender su significado.
Por último, esta letra también emplea una serie de adornos que pueden llegar a confundir a quien la revisa por primera vez.
En nuestro tercer video del curso práctico de paleografía novohispana abordamos estos elementos de manera concreta, sobre un documento, para que puedas comenzar a trabajar con letra cortesana.
Te compartimos el video para que le eches un ojo y puedas explorar con confianza fuentes del siglo XVI.
En días pasados compartimos un video gracioso entorno al estudio de letras y su confrontación con documentos de archivo.
Recibimos algunas peticiones para compartir la hoja de letras que presentamos en ese video así que en esta entrada les compartimos esa imagen para que puedan descargarla (suficiente con un click derecho y «guardar imagen»).
Por otra parte, en nuestro segundo video del curso práctico de paleografía novohispana nos acercamos al trabajo con números romanos, algo común en la documentación de los siglos XVI y XVII. Les compartimos una imagen de ese video en la que repasamos algunas cifras romanas y más abajo te dejamos el enlace al video para que puedas echarle un ojo.
En 1625 Felipe IV estableció la obligación de pagar mesadas por parte de quienes recibieran un empleo, gracia o merced del monarca. Esto implicaba un descuento equivalente al valor de un mes de salario o producto. Más tarde la mesada se amplió al clero, con lo que surgió la mesada eclesiástica.
En 1631 la mesada se modificó y surgió la media anata secular. El principal cambio fue un aumento en el gravamen, que en adelante equivaldría a seis meses del sueldo o beneficio del primer año.
El pago era obligación de empleados civiles y militares de la corona, pero también correspondía a quienes disfrutaran de encomiendas (en el momento de ser traspasadas por sucesión a descendiente), a quienes por examen obtuvieran el título de algún oficio, sobre mercedes de estancias y caballerías de tierras.
La importancia de este derecho es que sirvió como un impuesto sobre cualquier oficio, concesión, merced o título que otorgaba la corona. A fines prácticos, puede servirnos en la actualidad para establecer una medida aproximada de ingresos por determinadas actividades.
Les compartimos un ejemplo del pago de media anata que en 1663 realizó en el puerto de Acapulco el Capitán Francisco Valles, por ser ascendido y destinado a Manila en la nao capitana «San Joseph». En ese momento pagó 33 pesos 1 tomín y 3 granos de oro común en reales, lo que equivalía a seis meses del sueldo de su primer año.
AGN, Real Hacienda, media anata, vol. 79, expediente único.
Entre el último cuarto del siglo XVI y la primera mitad del XVIII, la Real Hacienda de Nueva España recurrió a diversas modalidades de gestión de sus rentas reales. La primera de ellas era la administración directa por los oficiales reales. Poco tiempo después se instauró el sistema de encabezamientos y arrendamientos a particulares, una práctica que se ejercía en Castilla desde por lo menos el siglo XV.
AGN, Caja Matriz, vol.2482
Para conseguir la cesión del cobro de estos derechos a particulares, las autoridades virreinales recurrieron al sistema de remates públicos en lo que se conocían como “almonedas”. Estas subastas eran realizadas en el primer patio del palacio virreinal, en donde las máximas autoridades del real erario conformaban una “junta de almoneda”, en la cual se convocaba a los interesados a presentar una puja para obtener en arrendamiento el cobro de algunas rentas como las alcabalas o almojarifazgos y los llamados “asientos” para la producción de cordobanes, naipes, nieves o pulque, así como otras concesiones como las licencias para las peleas de gallos.
Asimismo, en estos remates se ponía al mejor postor los llamados “oficios vendibles y renunciables”, como los cargos de alcalde mayor, alguacil, escribano o teniente. Para obtener una renta en arrendamiento o un contrato de asiento, los interesados debían presentar una serie de posturas y posteriormente un “pliego de condiciones” en donde se estipularan las cláusulas de los contratos o “recudimientos” que se firmaban una vez que los representantes de la Real Hacienda aceptaban una postura.
Las almonedas públicas se realizaban durante una mañana y debían terminar a las doce del día, hora de “[…] plegaria de la oración en la Santa Iglesia Catedral y en las demás de esta corte.” (AGN, Caja Matriz, vol.2482, fj.4) Una vez que finalizaba el proceso de posturas y mejoras, los miembros de la junta de almoneda otorgaban a uno de los postores el contrato de arrendamiento o el cargo que se había subastado. Este arduo proceso de negociación y competencia culminaba con un pregón: “ Qué buena, qué buena, qué buena […] quien no dé más que lo que se ofrece, se remata esta renta.” (AGN, Caja Matriz, vol.2482, fj.4v) Después del pregón, se leían en voz alta las condiciones de la cesión o arrendamiento y los papeles se “alzaban” hasta donde se encontrara el virrey o el fiscal de lo civil de la Audiencia de México, quienes eran los encargados de aprobar las condiciones de los contratos de arrendamiento y recibir las fianzas que garantizaran la «buena administración» de las rentas y los asientos. En el caso de los oficios vendibles, las fianzas eran una garantía en caso de un mal desempeño de los cargos rematados, los cuales eran procesados por medio de los juicios de residencia.
AGN, Caja Matriz, vol.2482
Los registros de estos remates eran asentados en los libros de almoneda. Esta fuente documental permite el análisis de los procesos de negociación entre la Real Hacienda y distintos agentes económicos por el control de diversas fuentes de ingresos. Estos libros se encuentran dispersos en diversos fondos del Archivo General de la Nación (México) y aportan información valiosa para conocer distintos aspectos sociales, económicos y fiscales de buena parte del periodo virreinal.
La religión católica y las pautas dictadas por su Iglesia fueron determinantes en la vida de las personas del Antiguo Régimen. De esta forma la religión se encontraba presente en prácticamente cada aspecto de la vida cotidiana, las personas anhelaban la felicidad después de la muerte y en vida procuraban ser buenos cristianos así como contribuir a su salvación por distintas vías: comprando indulgencias, bulas, respetando y participando en las festividades, asistiendo a ceremoniales religiosos, rezando, etc.
Escudo de la Inquisición
Sin embargo, las autoridades religiosas no podían confiar en la buena voluntad de los creyentes (que en muchos casos se cuestionaba que realmente existiera) por lo que se crearon distintas maneras de vigilarlos y llevarlos por el buen camino. Una de las maneras más conocidas para el resguardo de la fe católica fue a través del Tribunal del Santo Oficio. Este tribunal se encargó de perseguir a miembros de otras religiones, castigar herejías y otros delitos como blasfemias, comportamientos sexuales inapropiados e interpretaciones personales de los tópicos religiosos.
Los documentos generados por el Santo Oficio permiten entender parte de las dinámicas sociales que se presentaron desde el siglo XVI y hasta la primera década del XIX. Entre estos documentos se encuentran distintos procesos que dan cuenta de la gran cantidad de interpretaciones religiosas que los habitantes novohispanos podían tener. Un caso interesante es el de Cristóbal Valderrama, quien fue maestro sastre y en 1777 enfrentó un proceso por supuestamente participar en un grupo que reinterpretaba las sagradas escrituras:
En junio de 1777, Cristóbal Valderrama fue detenido y llevado a la prisión de Puebla de los Ángeles por haber gritado blasfemias durante una procesión que pasaba frente a su casa. Mientras cumplía su sentencia una serie de rumores y denuncias llegaron hasta los oficiales de la inquisición, quienes se alertaron y solicitaron que se transfiriera a Valderrama hasta la sede del Santo Oficio en la ciudad de Puebla.
Primer foja del proceso contra Cristóbal Valderrama
Los rumores relataban que desde hace varios años, al caer la noche, un grupo de personas se reunía de manera clandestina en un lugar al que llamaban «la academia». En este lugar discutían sobre la naturaleza de la religión católica, la existencia de Dios, el origen de las escrituras y razonamientos en torno los ángeles, la virgen María y el niño Jesús, sostenían que el orígen de las escrituras residía en un grupo de síbilas quienes escribieron tres libros, de los cuales nada más uno perduró y fue entregado al papa. Además, leían y estudiaban la biblia (algo que en ese entonces estaba reservado únicamente para los miembros de la Iglesia) por lo que llegaron a generar interpretaciones propias sobre distintos aspectos de la religión.
Algunas denuncias ligaban a Valderrama con este grupo clandestino por lo que los oficiales de la inquisición procedieron a enjuiciarlo. Durante el proceso Cristóbal Valderrama defendió su inocencia, argumentando que no tenía relación alguna con este grupo herético, confesando que su mayor debilidad era el alcohol, razón por la que el día de la procesión había insultado a las personas que participaban en ella. No obstante, los oficiales del Santo Oficio decidieron observar su comportamiento e investigar más al respecto por lo que Valderrama, pese a ser absuelto de los cargos, permaneció en prisión por unos meses.
El caso de Valderrama no es aislado y aporta una gran cantidad de elementos propios de la sociedad poblana del siglo XVIII. Para profundizar en el caso mencionado, puedes consultar el documento digital en el Archivo General de la Nación (México), fondo indiferente virreinal, caja 5511, expediente 22.